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rivassanti. Creación de sitios web para pymes y particulares. Resumen del libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

   
 
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Centros alternativos donde las personas prestan la atención.

Todos tenemos un centro en el que nos enfocamos o prestamos más atención (matrimonio, pareja, trabajo, placer, etc...), aunque por lo general no lo reconozcamos como tal. Tampoco reconocemos sus efectos que inciden en todos los aspectos de nuestras vidas.

Centros alternativos donde se presta la atención.

Todos tenemos un centro en el que nos efocamos o prestamos más atención, aunque por lo general no lo reconozcamos como tal. Tampoco reconocemos sus efectos que inciden en todos los aspectos de nuestras vidas.

Examinemos varios centros o paradigmas típicos para comprender mejor cómo afecta a estas cuatro dimensiones fundamentales:

  • Centrarse en el cónyuge o pareja. El matrimonio puede ser la relación humana más duradera. Podría parecer natural y muy adecuado centrarse en la esposa o el esposo donde el hilo conductor es la fuerte dependencia emocional. Si nuestro sentimiento de valía emocional proviene primordialmente de nuestro matrimonio, nos volvemos altamente dependientes de esa relación ya que somos vulnerables a los estados de ánimo y los sentimientos, la conducta y el tratamiento que nos da nuestro cónyuge, o a cualquier hecho exterior con el que pueda tropezar el matrimonio: un nuevo hijo, los parientes políticos, los reveses económicos, los éxitos sociales, etcétera.

    Cuando en el matrimonio aparecen las tensiones, los dos miembros se inclinan a volver a antiguos guiones que no suelen ser idénticos, emergiendo modos diferentes de abordar las cuestiones económicas, la disciplina de los hijos, los parientes, etc..

    Si dependemos de la persona con la que estamos en conflicto, necesidad y conflicto quedan unidos. Cuando aparecen tendemos a retroceder a inclinaciones y hábitos aún más antiguos, en un esfuerzo por justificar y defender nuestra propia conducta y atacar la de nuestro cónyuge recurriendo al sarcasmo, al humor hiriente, a la crítica, a todo lo que nos evite sacar a la luz nuestra ternura interior.

  • Centrarse en la familia. También esto parece ser natural y adecuado. Las personas centradas en la familia obtienen su sentido de la seguridad o la valía personal de la tradición, cultura y reputación familiares, pero se vuelven vulnerables a cualquier cambio de esa tradición o cultura y a cualquier influencia que afecte a esa reputación.

    Los padres centrados en la familia no tienen la libertad emocional ni el poder de educar a sus hijos pensando en su verdadero bienestar. Si extraen su seguridad de la familia, su necesidad de caer bien a los niños y de que les admiren puede supeditar el compromiso a largo plazo con el crecimiento y el desarrollo de los hijos. Se trastornan, guiados por emociones circunstanciales, y reaccionan espontáneamente a las preocupaciones inmediatas, sin pensar en el crecimiento y el desarrollo a largo plazo de los jóvenes. Tal vez griten o vociferen. Puede que se excedan, imponiendo castigos como consecuencia de su mal genio. Tienden a condicionar el amor a sus hijos, con lo cual los hacen emocionalmente dependientes o contra dependientes y rebeldes.

  • Centrarse en el dinero. Otro centro común de la vida de la gente es el hecho de ganar dinero. La seguridad económica es fundamental para las oportunidades de alcanzar logros importantes en cualquiera otra dimensión. Mientras estas necesidades básicas no están satisfechas (por lo menos en grado mínimo), las otras necesidades ni siquiera se activarán.

    A veces se dan razones aparentemente nobles para justificar la avidez de ganar dinero, como por ejemplo el deseo de cuidar de la propia familia. Y esas razones son importantes. Pero cuando uno se centra únicamente en acumular dinero, anula sus propios esfuerzos.

    Consideremos de nuevo los cuatro factores que sustentan la vida (seguridad, guía, sabiduría y poder). Supongamos que baso gran parte de mi seguridad en mi empleo, mis ingresos o mi patrimonio, Puesto que son muchos los factores que afectan a esas bases económicas, me siento ansioso y molesto, autoprotector y a la defensiva, Cuando mi sentido del mérito personal proviene de mi patrimonio soy vulnerable a todo lo que pueda afectar a ese patrimonio. Pero el dinero y el trabajo por sí solos no proporcionan sabiduría ni guía, y sólo un grado limitado de poder y seguridad. Bastará una crisis en mi vida o en la vida de un ser querido, para hacerme comprender las limitaciones de centrarse en el dinero.

    Las personas centradas en el dinero suelen dejar a un lado a la familia o a otras prioridades, dando por sentado que todos comprenderán que los requerimientos económicos ocupan el primer lugar.

"Puedo trabajar mañana, pero las oportunidades de salir con mis hijos son únicas". Durante el resto de sus vidas, los hijos recordaron ese pequeño acto de preferencia por ellos no sólo como lección grabada en sus mentes sino también como una expresión de amor en sus corazones

  • Centrarse en el trabajo. Una persona centrada en el trabajo puede convertirse en adicta y obsesiva, sacrificando su salud, sus relaciones y otras importantes áreas de la vida. Su identidad fundamental proviene de su trabajo: «Soy médico», «Soy escritor», «Soy actor». Como su identidad y su sentimiento de la propia valía se nutren del trabajo, su seguridad será vulnerable a todo lo que le impida continuar en él.

    Su guía está en función de los requerimientos del trabajo. Su sabiduría y su poder se concentran en las áreas limitadas de su trabajo, dejándolo inefectivo en otras áreas de la vida.

  • Centrarse en las posesiones. Las posesiones son para muchas personas una fuerza impulsora (no sólo las posesiones tangibles, materiales, tales como la ropa de moda, casas, coches, barcos, joyas, sino también las posesiones intangibles de la fama, la gloria, la posición social). Este centro puede desvanecerse rápidamente y sufrir la influencia de innumerables fuerzas. Si mi sentido de la seguridad reside en mi reputación o en las cosas que poseo, correré constantemente el riesgo y sufriré la amenaza de perder esos bienes, de que me los roben o se devalúen. Ante alguien de mayor patrimonio, fama o status, me sentiré inferior, careciendo de todo sentido de la constancia, de la autoconfianza o de la personalidad. Constantemente trato de proteger y asegurar mis bienes, propiedades, seguridades, mi posición o mi reputación.

  • Centrarse en el placer. Asociado con las posesiones están diversión y el placer. Los resultados de esos estilos de vida (los efectos en el interior de la persona, en la productividad y en las relaciones) casi nunca se presentan con fidelidad. El placer inocente en grado moderado relaja el cuerpo y la mente, y promueve las relaciones familiares y de otro tipo. Pero el placer por sí mismo no ofrece ninguna satisfacción profunda o duradera, ni ningún sentido de la realización. La persona centrada en el placer, que siempre acaba aburriéndose con cada uno de los sucesivos niveles de «diversión», constantemente reclama más y más. De modo que el nuevo placer tiene que ser mayor y mejor, más excitante, con una «cima» más alta. Una persona así va en busca del plazar "aquí y ahora". Se elige continuamente el camino del menor esfuerzo, de modo que las capacidades de la persona permanecen adormecidas, el talento no se desarrolla, la mente y el espíritu se aletargan y el corazón sufre insatisfecho. ¿Dónde están la seguridad, la guía, la sabiduría y el poder? en el placer de un instante fugitivo.

Éstos son algunos de los centros más comunes a partir de los cuales la gente enfoca la vida. Suele ser mucho más fácil reconocer el centro en la vida de otro que verlo en la propia. Si se presta atención, detrás de las conductas puede verse el centro que las crea.

 
 

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